martes, 28 de diciembre de 2010

El auténtico Drácula

En el mes de diciembre cuando contaba con 45 años, Vlad Tepes murió asesinado en una emboscada. Desde entonces es considerado por algunos un héroe de Rumania, mientras que por otros fue un terrible príncipe. Pero, ¿quién fue en realidad Vlad Tepes?

Situada entre el Danubio y los Cárpatos, la región de Valaquia era un lugar deseado por los húngaros, eslavos y turcos.
En este entorno de luchas y enfrentamientos por defender Valaquia, nació el segundo hijo de Vlad Dracul, quien recibió el nombre de Vlad. Nació en Sighisora, ciudad de la que su padre era gobernador.

Vlad Dracul se había convertido en miembro de la Orden del Dragón en 1427. Una orden creada por el emperador Segismundo para defender los territorios cristianos frente al avance de los turcos. Sin embargo, el símbolo del dragón tuvo connotaciones negativas para el pueblo válaco y en vez de pensar en el ser mitológico, creían que se trataba del demonio. Por esta razón el padre recibió el nombre de Vlad Dracul y al hijo lo llamaron Draculea (hijo del demonio).
En invierno de 1436, Vlad Dracul se convirtió en el voidova de Valaquia y fijó su residencia en Targoviste.
En 1442 envió a sus hijos Vlad y Radu a Estambul como rehenes amistosos del sultán Murad II, quien los trató como a sus hijos. Este cautiverio jugó un papel importante en la educación y en la vida de Vlad, pues a partir de ese momento adoptaría una actitud pesimista ante la vida, además aprendió de los turcos el método del empalamiento.
En 1448 los turcos dejaron en libertad a Vlad, mientras que su hermano Radu permanecía con ellos. Cuando Vlad llegó a Targoviste descubrió que los boyardos (nobles válacos) habían asesinado a su padre y a su hermano Miceas de un modo cruel; por esta razón, Vlad los aborreció y juró vengarse.
Ayudado por los turcos, Vlad Draculea subió al poder y se convirtió en voivoda de Valaquia, pero su reinado duró unos meses, debido a que los húngaros lo expulsaron de Targoviste.

Durante este tiempo, Vlad estuvo exiliado en las tierras húngaras. Pero regresó a Valaquia en 1456 y reivindicó su poder y su trono, de este modo se convirtió en voivoda y fue reconocido como tal por los príncipes cristianos. Así comenzó su reinado, un reinado de terror y de sangre.
Una de sus mayores atrocidades las realizó contra los boyardos: empaló a los jefes y a los familiares los hizo marchar hasta Poenari, donde tuvieron que construir una fortaleza.
Utilizó el metodo del empalamiento para aplicar la justicia a criminales y enemigos. Era tal su crueldad que se dice que dejó una copa de oro en la fuente de la plaza para que bebieran los sedientos viajeros y nadie se arriesgó a robarla.
A principio de 1462, Vlad lanzó una campaña contra los turcos por el Danubio. Aunque Mehmed II tenía un ejército más poderoso que el de Draculea; este tuvo varias victorias, de las que consiguió prisioneros turcos.
Entonces, el sultán decidió invadir Valaquia y convertirla en una provincia turca. El ejército turco contaba con más de 200.000 soldados frente a los 10.000 válacos. Conociendo la inferioridad de su ejército, Draculea se retiró a Targoviste pero en la retirada tras evacuar las aldeas, las quemaba y envenenaba los pozos de agua, por lo que el ejército turco no tenía nada para comer ni beber; otro método para acabar con las tropas turcas era infiltrar enfermos entre los soldados.
Agotado el ejército turco llegó hasta la ciudad, donde les esperaba un espectáculo terrible: el bosque de los empalados, los cadáveres empalados de los turcos cautivos. Esta horrible táctica, ideada por Vlad Draculea, tuvo éxito. El sultán cansado y hambriento decidió regresar.
Tras esta retirada, Mehmed apoyó al hermano de Vlad Draculea, Radu el Hermoso, para conseguir el trono de Valaquia. Buscó apoyo entre los detractores de Vlad Tepes y dirigió un ejército, con el que persiguió a su hermano hasta la fortaleza de Poenari en el río Arges.
Según cuenta la leyenda, la esposa de Vlad, con el fin de escapar a los turcos, prefirió lanzarse al río desde las almenas, desde ese momento se conoció al afluente como el Río de la Dama.
Aunque Vlad logró escapar gracias a un pasaje subterráneo, tuvo que huir del ejército de su hermano Radu.
Tras permanecer en Hungría, regresó a Valaquia, donde un día de invierno fue asesinado en una emboscada. Se dice que necesitaron 200 soldados para capturarlo y decapitarlo. El cuerpo fue enterrado en la isla monasterio de Snagov, mientras que la cabeza fue llevada ante el sultán, quien la exhibió como trofeo.

8 comentarios:

Icíar dijo...

Pues sí que merece un buen puesto entre los malos de la historia. Ahora bien, no entiendo que su mujer prefiriera tirarse al río que dejarse capturar por los turcos :P
Estupendo resumen.
POSDATA: La novela de Drácula es genial.
Besos de año nuevo

Flor dijo...

Muy buen resumen...además me ayuda mucho a complementar la próxima reseña de " La Historiadora". Un acierto socia¡¡¡

A Iciar: yo entiendo que prefiere lanzarse al río porque prefiere morir con honor que humillada o siendo esclava de los turcos o al menos es lo que dice la novela.

Mithamard Aglarluin dijo...

Iciar: verdaderamente fue un personaje muy cruel. Como dice Flor la esposa tenía mucho miedo de los turcos y antes de ser humillada por ellos se lanza al río.
Drácula es uno de mis libros favoritos :D
Un abrazo

Flor: esperamos la reseña de La historiadora :D

sonia dijo...

Hay un libro sobre este personaje al cual le tengo muchas ganas, creo que se llamaba Vlad el empalador o algo así...
Genial biografía!
Besos

Carmen dijo...

Estupenda entrada. Malo...malísimo!!
Los últimos cátaros también prefirieron inmolarse antes que caer en manos del enemigo...
Un beso,

Mithamard Aglarluin dijo...

Sonia: será interesante de leer.

Carmen: no he puesto las atrocidades que cometía porque me parecía demasiado cruel y sanguinario, pero tienes razón malo malísimo ;)

Un abrazo :)

Isi dijo...

Me sé un poquito de la historia a través del libro La historiadora, que veo qeu tienes ahí a la derecha. Por cierto, que me gustó bastante, aunque tiene páginas de más.
En cuanto a Vlad Tepes, "el empalador", sí que debía de ser un demonio...
Otro que he leído hace poco es Soy un gato, y la verdad es que no me ha gustado nada de nada, espero a ver qué opinas tú ;)

Mithamard Aglarluin dijo...

Isi: Soy un gato no te gustó? Aunque llevo poco me está sorprendiendo para bien. Discreparemos en reseñas ;)